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De repente reparas en Banedon, quien levanta un brazo por encima del parapeto fortificado de la plataforma sosteniendo en la mano una fina vara azul. De la vara brota un torrente de agua que asciende al encuentro del diluvio de fuego líquido. Se produce un tremendo estallido al chocar ambos elementos y un enorme torbellino de agua y llamas se dirige hacia el vordak.
Este grita aterrado, pero su suerte está echada. El torbellino consume a la bestia zlan y a su jinete, provocando una espantosa explosión cuyo brillo iguala al del sol.
