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Hasta vosotros llega el delicioso olor a jala recién preparada, procedente de una casa de comidas que hay hacia la mitad de la avenida. Las conversaciones se mezclan con el tintineo de jarras y el llanto de un niño hambriento resuena en vuestros oídos.
Si quieres entrar en la casa de comidas, pasa al 296.
Si decides seguir caminando por la avenida, pasa al 227.
