332
Al salir del cenador te diriges hacia la muralla exterior del arboreto. A través del denso follaje descubres un estrecho arco que da acceso a una cámara abierta. Una escalera asciende hasta un corredor provisto de un doble parapeto, al final del cual hay una puerta de piedra. Has subido la mitad de la escalera cuando se te hiela la sangre en las venas al oír el sonido de una ballesta que está siendo cargada. Retroceder ahora sería suicida; aprietas los dientes y te lanzas escaleras arriba. Entonces una descarga de dardos de ballesta va a estrellarse contra los peldaños a tu derecha y a tu izquierda.
