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A la explosión sigue una enorme nube de humo que envuelve el camarote situado sobre la cubierta de popa. Cuando el ruido se aleja retumbando en la desolada llanura de sal, oyes el grito angustioso de un kraan herido que cae a plomo junto a la plataforma con un agujero en su ala.
Cuando el humo se disipa, aparece el rostro sonriente de un enano asomado a la ventana del camarote. Tiene las rosadas mejillas tiznadas de hollín, lo que hace resaltar la blancura de sus dientes. Sostiene en una mano un tubo humeante de acero que tú supones que es una vara mágica, hasta que te das cuenta de que todos los enanos de la tripulación llevan idénticos tubos. Cuando apuntan con ellos a los kraans que se lanzan sobre la nave, salen con gran estruendo de sus bocas llamas y humo. De repente reconoces las armas y a quienes las manejan: son enanos del reino montañoso de Bor, armados con uno de los inventos por los que estos ingeniosos artesanos gozan de merecida fama en todo Magnamund.
El estruendo aterra a los kraans, que dan media vuelta y huyen volando, sin que los jinetes drakkar sean capaces de detenerlos. Los primitivos arcabuces sólo han causado una víctima, pero han ahuyentado al enemigo y salvado al barco celeste del desastre.
Banedon gobierna la nave haciéndola ladearse hasta que enfila los sombríos picos de las montañas del sur y la hendidura en forma de V del desfiladero de Dahir.
Elige al azar un número de la Tabla de la Suerte.
Si el número que has obtenido está entre 0 y 2, pasa al 250.
Si está entre 3 y 9, pasa al 312.

