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Colocas la hierba oede sobre el puente de piedra y retrocedes. Al principio el leproso os mira con recelo y temor: durante años nadie se ha atrevido a entrar en su cueva. Pero cuando reconoce las hojas doradas de la hierba oede, prorrumpe en lágrimas de alegría.
-¡Que el Majhan os bendiga, que viváis en eterna paz! -exclama con su débil voz temblando de emoción-. ¿Cómo puedo recompensar tanta generosidad?
Si deseas preguntar al leproso por Tipasa el Nómada, pasa al 356.
Si decides abandonar la cueva y seguir caminando hacia Ikaresh, pasa al 281.
