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Estás pensando si decidirte a forzar la puerta cuando oyes el rechinar de una piedra sobre otra. La puerta se abre lentamente dejando al descubierto una gran cámara. Aunque está débilmente iluminada, en la espesa capa de polvo que cubre el suelo de mármol ves innumerables huellas de pisadas. Detrás de ti la puerta se cierra con amedrentadora velocidad.
