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Los itikar son por naturaleza criaturas salvajes y malignas y puede llevarle muchos años a un jinete domar y amaestrar a uno. Sin embargo, el esfuerzo merece la pena pues, una vez domesticados, los gigantescos pájaros negros son de una lealtad a toda prueba.
El itikar siente que tú no eres su dueño y trata de ahuyentarte hiriéndote en la espalda con un rápido y potente picotazo. Pierdes 1 punto de RESISTENCIA. No obstante, gracias a tu inquebrantable fuerza de voluntad, logras montarte en la silla y dominar a la criatura. Esta vuelve la cabeza y fija en ti una torva y fría mirada, pero te das cuenta de que el pájaro ya no se muestra hostil hacia ti.
De repente divisas a los Drakkarim, que cruzan en tromba la pasarela. Te inclinas hacia adelante, desenganchas de la argolla de la silla la soga que sujeta el itikar y agarras las gruesas riendas de cuero.
