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Al caer la noche comienzas tu desesperada búsqueda. Los giaks no representan ningún problema que no puedas resolver con tus habilidades de guerrero, pues están exhaustos a causa del trabajo agotador que realizan. Sólo los Drakkarim parecen vigilar, pero aun así hay menos de una docena patrullando por todo el cráter. Hasta que alcances el interior de la Tumba no parece que vayas a tropezar con ninguna dificultad especial.
Un drakkar monta guardia cerca de donde tú te encuentras. Sus ojos crueles brillan detrás de su máscara de la muerte. De vez en cuando aparta su atención de la guardia para echar un trago de una botella de agua.
Si posees la disciplina de Poder mental sobre la materia, pasa al 214.
Si no posees esa disciplina, pasa al 239
