El Desierto de las Sombras

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Cuando das media vuelta y echas a correr por el pasillo, un terrible alarido lleno de odio y furor resuena en el salón:

-¡Matadle!

Miras hacia atrás. Los Drakkarim están desenvainando sus negras espadas, impacientes por obedecer la orden de su señor. Bajas velozmente algunos escalones, atraviesas una arcada de plata y sigues corriendo por una balconada que domina la zona inferior del salón.

El akataz está ya casi encima de ti. Sientes en las piernas su fétido aliento. Instintivamente te apartas hacia un lado en el preciso momento en que el perro salta. Va a chocar de bruces contra una columna de mármol. Su hocico magullado lanza un aullido de dolor cuando arremetes contra él y le asestas un golpe mortal. Nunca volverá a atacar a nadie.

Vislumbras en el salón inferior la feroz silueta del señor de la Oscuridad Haakon, que levanta hacia ti su puño enfundado en un guantelete. Un drakkar aparece de no se sabe dónde y avanza hacia ti enarbolando una espada sobre su yelmo en forma de calavera. Se oye un estampido ensordecedor cuando de una piedra que sostiene en una mano el señor de la Oscuridad sale disparado un relampagueante rayo azul que vuela en dirección hacia ti. El drakkar te ataca y te hiere en un brazo (pierdes 2 puntos de RESISTENCIA), pero ahora está en la trayectoria del rayo. Desaparece en un destello de luz, dejando sólo tras él cenizas y el pútrido olor a carne quemada.

ilustración

Al final de la balconada hay otro arco y una escalera.

Si deseas escapar a través del arco, pasa al 381.

Si prefieres huir por la escalera, pasa al 317.

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