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Has sido descubierto; el vordak lanza un horrible y agudo grito y con su huesudo dedo señala tu escondite. Los Drakkarim corren hacia ti abriéndose paso a través de la maleza con sus negras espadas.
Si quieres sacar tu arma y prepararte para combatir, pasa al 212.
Si prefieres intentar huir de ellos, pasa al 393.
