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Con la Llave de cobre abres la puerta e irrumpes en el jardín con el tiempo justo. Cuando la pesada puerta se cierra de golpe, oyes cómo dardos de ballesta rebotan contra las planchas de hierro.
El jardín interior está perfumado con la fragancia de árboles y arbustos exóticos que rodean un artístico estanque de aguas azules y profundas. Es un bello espectáculo, pero no te atreves a detenerte a gozar de él. Los Drakkarim y los guardias del Palacio saben dónde estás y debes seguir adelante si quieres huir.
Detrás de una hilera de árboles, una escalera asciende hasta una pequeña puerta que hay en el muro de la parte superior del Palacio. A tu derecha un túnel de ramas serpentea entre árboles y matorrales.
Si posees la disciplina de Rastreo, pasa al 220.
Si decides subir por la escalera a la pequeña puerta, pasa al 352.
Si prefieres internarte por el sinuoso sendero, pasa al 391.
