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Ansioso por alejarte de tus implacables perseguidores, corres a través de una maraña de ramas y raíces hasta que topas con una pequeña cabaña de celosías de madera, cubierta con una cúpula y medio oculta por una cortina de parras. Mirando a través del denso follaje, ves que las parras ascienden hasta una pasarela de hierro forjado que termina en una puerta abierta de piedra.
Si quieres trepar por la parra hasta la pasarela y escapar por la puerta abierta, pasa al 352.
Si deseas buscar a ras de tierra una salida del arboreto, pasa al 332.
