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Al aproximarte a una sombría bocacalle, oís una voz de mujer que pide en la oscuridad:
‘Jóvenes señores, una limosna para una pobre viuda.’
Una anciana decrépita sale cojeando a la luz. Sus rasgos son toscos y tiene la cara demacrada y ojerosa. Repite su quejumbrosa petición:
‘Una moneda para ayudar a una pobre viuda.’
Si deseas pararte a preguntar a la anciana, pasa al 265.
Si decides no hacerle caso y seguir caminando, pasa al 388.
