218
Los enanos continúan comiendo, haciendo breves pausas sólo para encender sus grandes pipas rematadas con caperuzas. A través del humo azulado que forma una nube bajo el techo del camarote observas que te dirigen miradas nerviosas, como si fueras a explotar de un momento otro.
Al cabo de cinco minutos, Nolrim levanta su jarra y propone un brindis:
‘¡Por Lobo Solitario, un hombre entre enanos!’
Los enanos acogen con risotadas el jocoso brindis de Nolrim y alzan también sus jarras en homenaje a tu valor y fortaleza. La cerveza de Bor les ha soltado la lengua y están deseosos de contarte sus pasadas hazañas.
