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Pronto llegáis a una plaza pública donde un grupo de hombres se se han congregado junto a las ruinas de una fuente. Escuchan el acalorado discurso de un hombre vestido de rojo de la cabeza a los pies. Los hombres del público llevan un pañuelo del mismo color que les cubre la mitad inferior de la cara.
‘Son Adu-kaw, los Hombres del Velo,’ dice Banedon nervioso. ‘Parece como si estuvieran tramando una venganza sangrienta contra sus inveterados enemigos, los hombres de Tefa.’
Sigues a Banedon y os situáis detrás de un árbol toa, donde no llamáis tanto la atención. El orador acusa a los tefarim de haber establecido un oneroso impuesto por atravesar su ciudad y por atravesar la calzada de Kara Kala. Su arenga empieza a enardecer al auditorio.
De repente el orador apunta hacia donde estáis Banedon y tú y grita:
‘¡Espías de Tefa!’
Si quieres tratar de razonar con ese grupo de vociferantes fanáticos que corren hacia vosotros empuñando sus espadas, pasa al 284.
Si decides seguir el ejemplo de Banedon y escapar a toda velocidad, pasa al 340.

