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Llegas al rellano a tiempo de ver a tres Drakkarim que entran en la torre. Una carcajada estentórea se escapa de sus crueles y macabros rostros mientras forman una línea de combate y avanzan hacia ti.
Más guerreros de su misma calaña se amontonan en el puente, algunos de ellos portando ballestas. Comprendes que sería suicida atacar a los Drakkarim y subes por la escalera a todo correr para escapar de ellos.
