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Pasáis bajo un arco sobre el que dos torres cónicas de dorado latón brillan como el oro y entráis en una plaza atestada de mercaderes que negocian y discuten. En ese mercado se venden y se compran, después de regatear su precio, exóticas alfombras, tejidos de brillantes colores y toda clase de alimentos. La parte norte de la plaza está reservada a la subasta de douggas. Esas ruidosas bestias del desierto, de lisa piel, son expuestas al examen de los licitadores en un corral junto a sus establos. Detrás de los establos arranca una calle que conduce al barrio de los tejedores de alfombras de Ikaresh.
Si quieres examinar los establos, pasa al 309.
Si deseas preguntar a algún mercader si sabe dónde vive Tipasa, pasa al 248.
Si decides abandonar la plaza del mercado y seguir caminando por la calle contigua, pasa al 386.
