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Por la vista que aparece ante tus ojos calculas que la ventana está situada en lo alto del muro meridional del Gran Palacio. Allá abajo se divisan los edificios de la ciudad, que parecen de miniatura dentro de la gran muralla blanca que los rodea. Al sudeste está el lago Inrahim, cuyas aguas saladas se han secado dejando una inmensa llanura resquebrajada. Al norte, una calzada atraviesa el arrecife hacia la ciudad de Chula, que se alcanza a ver en el horizonte. Al sudoeste se alzan las montañas de Dahir, áridas y abrasadas por el sol, y el océano de arenas movedizas conocido con el nombre de Gran Desierto.
Los barrotes de la ventana están corroídos: sería fácil arrancarlos. Pero descender desde aquí arriba hasta la ciudad, que se encuentra a varios cientos de metros más abajo, es imposible, por lo que desechas cualquier posibilidad de escapar por la ventana. Bajas de la mesa y echas a correr por el pasillo.
