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Con tu aguda vista descubres una estrecha fisura en al pared del túnel. La brecha está cerca del nivel de la espuma y apenas se ve en la oscuridad. Te introduces en ella, estirándote cuando la superficie del agua fecal se eleva hasta tu barbilla. Los sharnazim pasan a pocos centímetros de tu escondite y tienes que contener las ganas de vomitar cuando una ola de basura te golpea el rostro.
-Ha torcido por el túnel sur -resuena una voz furiosa-. Deprisa, no perdáis el tiempo aquí.
Te parece que transcurre una eternidad hasta que los sharnazim vuelven sobre sus pasos y desaparecen en el túnel. Con un suspiro de alivio sales de la fisura, pero tus pies tropiezan con algo que está enterrado en los sedimentos fangosos del suelo y pierdes el equilibrio.
