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Avanzas deprisa y sigilosamente por el corredor norte y pronto llegas a otro pasillo abovedado que se dirige hacia el oeste. A lo lejos se divisa un intenso resplandor y se oye el silbido que hace el acero al rojo vivo cuando es introducido en agua y los golpes del martillo sobre el yunque: sonidos inconfundibles de una herrería.
Si quieres ir hacia el oeste, de donde procede el ruido, pasa al 195.
Si prefieres seguir avanzando en dirección norte, pasa al 30.
