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Saltas del antepecho de la ventana y tus pies chocan con los guardias, derribándolos gracias a la sorpresa de tu ataque. Luchas con rapidez y habilidad, matando a tres soldados antes de que puedan ponerse en pie. Pero el ruido del combate alerta a los guardias que comen y doce soldados más del Zakhan se incorporan a la pelea. La simple ventaja del número acaba por dominarte y sólo el respeto a tu valor y arrojo en la lucha impiden que los soldados te maten al momento.
Te desarman y te llevan a rastras a una celda de la prisión donde te encierran hasta que comparezcas ante el Zakhan.
