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Concentras toda tu habilidad curativa en sanar el pulmón dañado. Poco a poco te disminuye el dolor del pecho y una cálida sensación de bienestar irradia desde el centro de tu cuerpo a los brazos y las piernas. Tu disciplina del Kai te ha curado la herida, pero aún sigues muy debilitado por la pérdida de sangre.
Si deseas registrar los cadáveres de los guardias, pasa al 102.
Si prefieres no tener en cuenta los cadáveres y escapar a toda prisa por el corredor, pasa al 150.
