El Desierto de las Sombras

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Durante veinticinco días la galera de Vassagonia navega con rumbo preciso hacia el puerto de Barrakeesh, en su país de origen, efectuando una breve escala en el puerto durenés de Port Bax, única interrupción en un viaje tan seguro como monótono.

Aprovechas el tiempo a bordo para un buen fin: aprender la lengua de Vassagonia con la ayuda de los tripulantes del barco. Estos muestran vivos deseos de enseñarte y sólo te piden a cambio que les cuentes tus aventuras en los Lastlands. Para muchos de esos marineros, tus relatos son los más apasionantes que han oído nunca. Al llegar a Barrakeesh ya dominas su idioma, a la vez que te has ganado su respeto.

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Son las primeras horas de la tarde cuando se divisan por primera vez en el horizonte las murallas de la capital del desierto. Te abres camino entre la alegre tripulación y te reúnes con el emisario en la proa del barco. Rebosante de orgullo, el enviado te tiende un catalejo y te invita a contemplar su ciudad natal. La vista es realmente asombrosa. Observas fascinado las cúpulas doradas, los minaretes y los verdes tejados relucientes bajo el sol del desierto y te maravillas ante el esplendor del Gran Palacio que domina la magnífica ciudad. Después descubres que en los torreones dorados del palacio ondean largos gallardetes negros. Preguntas al enviado qué significan esas banderas negras. Una expresión de horror ensombrece su rostro al arrebatarte el catalejo de las manos.

-¡Por el espíritu del Majhan! ¡El Zakhan ha muerto!

Cuando la noticia se propaga por el barco, rezas para que el sucesor del Zakhan quiera firmar y cumplir el tratado de paz. Sin embargo, el emisario no parece abrigar las mismas esperanzas.

El puerto de Barrakeesh está desierto, a excepción de unos pocos ciudadanos vestidos de negro, y el único sonido que te saluda es el fúnebre tañido de una campana que resuena en el puerto en ese día de luto. Un coche de caballos hace su aparición en el muelle, escoltado por la caballería de la Guardia de Palacio. Se detiene y un severo personaje con vestimenta de color turquesa se baja para salir a tu encuentro.

-Te saludo, Lobo Solitario. Soy Maouk y te doy la bienvenida a nuestra ciudad en nombre de mi señor, su altísima excelencia el Zakhan Kimah.

El emisario se queda atónito al oír el nombre del nuevo Zakhan. Se vuelve para hablarte, con una expresión de espanto en sus ojos.

-¡Es una trampa, debes...!

Su aviso es interrumpido por la hoja de la daga de Maouk. De repente grupos de guerreros con negros uniformes emergen de las sombras: son sharnazim, soldados selectos de Vassagonia. Se acercan a ti y te rodean. Debes actuar rápidamente si quieres escapar con vida de esta trampa mortal.

Si deseas hacer frente y combatir a tan arrolladora fuerza enemiga, pasa al 36.

Si quieres rendirte a Maouk y sus guerreros, pasa al 176.

Si prefieres regresar corriendo a la galera, pasa al 104.

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