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De repente, el bote pierde apoyo y os veis catapultados al vacío. Dando vueltas durante un tiempo que parece una eternidad, caéis sobre el agua con tal violencia que te sumerges más de veinte metros. El agua está tan helada que te aturde y corta tu capacidad de reacción. El aire te falta desesperadamente. Pero la Mochila tira de ti hacia abajo: debes deshacerte de ella o perecer ahogado.
Cuando por fin logras alcanzar la superficie, te ves arrastrado por la corriente, que te aleja de la catarata. No tardas en ir a dar a una orilla llena de guijarros, situada al fondo de los rápidos.
Has perdido la Mochila junto con todo su contenido, así como tu bote y los hombres que te quedaban. Pero a pesar de estas calamidades sigues con vida y prácticamente ileso. Haz los cambios necesarios en tu Carta de Acción.
