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Una oleada de pánico te atenaza el estómago, pues la pasarela cae bajo tus pies. Te lanzas hacia delante y consigues asir por los pelos el piso de maderas trenzadas. Pero lo peor está aún por llegar. Las manos se te resbalan y la pasarela está a punto de estrellarse contra la pared del pozo.
Si decides cogerte con más fuerza y protegerte del impacto, pasa al 112.
Si optas por soltarte y dejarte caer a las desconocidas profundidades del pozo, pasa al 342.
