El Abismo Maldito

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Con un simple golpe del dorso de la mano abres la cerradura del cobertizo. Tu curiosidad obtiene la recompensa apetecida, pues sobre un par de caballetes de madera descansa un bote de remos. Bajo él hay un balde de pez. A juzgar por la cubierta de polvo que cubre la superficie del bote, deduces que nadie lo ha tocado desde hace varios meses.

Si decides echar el bote al agua, pasa al 180.

Si optas por registrar más a fondo el cobertizo en busca de otros objetos de utilidad, pasa al 213.

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