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Tus reflejos, veloces como el rayo, te han salvado de caer al río. Te haces a un lado justo a tiempo de esquivar el tentáculo y le asestas un mandoble, que abre en él una profunda herida de la que brota un denso chorro de sangre color verde. Sólo quedan sobre el bote dos de tus hombres. Uno golpea el tentáculo que le aprisiona el pie y el otro yace inconsciente, con el brazo partido por el codo.
Si decides cortar el tentáculo que aprisiona el pie del explorador, pasa al 304.
Si prefieres ayudar al que yace inconsciente, pasa al 136.
Si optas por hacerte con los remos y remar hacia la orilla, pasa al 189.
