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Le derribas y apagas las llamas con tu capa del Kai. Las llamas se extinguen de inmediato y retiras la capa para ver en qué estado se encuentra el Capitán. La rapidez de tu intervención le ha salvado la vida, pues aunque sus ropajes y su armadura están achicharrados, ha sobrevivido al fuego sin quemaduras.
-Ahora me toca a mí darte las gracias, Lobo Solitario. Esta vez tú me has salvado de una muerte segura.
Le ayudas a ponerse en pies y corréis hacia la barricada; el enemigo ha llegado ya al ruinoso perímetro de Ruanon, y se adentra en el pueblo protegido por los muros destrozados y los escombros. Te subes a un carromato volcado y ordenas a los soldados de Sommerlund que vuelvan a sus puestos. Pero ¿no será ya tarde para resistir al ataque?
