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Caes de cabeza en la oscuridad y vas ganando velocidad. Aprietas los dientes y procuras no pensar en el terrible instante del impacto, cuando te estrelles contra la dureza de la roca viva. Pero en vez de una superficie de piedra caes sobre un río subterráneo y te sumerges en sus heladas profundidades. Te encuentras tan aliviado al seguir vivo que te olvidas momentáneamente de dónde estás y respiras. Al entrarte el agua en los pulmones, te debates para controlar el tremendo dolor que te rasga el pecho. Te das cuenta de inmediato de que la Mochila te arrastra hacia el fondo. Debes librarte de ella o te ahogarás. Cuando por fin alcanzas la superficie, consigues nadar un trecho y salir de las heladas aguas para desvanecerte sobre una extensión de grava que hay junto a la orilla.
Has perdido la Mochila con todo su contenido, pero sigues con vida y el daño es bastante leve.
Haz las anotaciones necesarias en la Carta de Acción antes de pasar al 219.
