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Te contempla un círculo de rostros en los que se refleja el cansancio. Un soldado te cura la pierna con la ayuda de otro, que arranca la flecha sin darte tiempo a soltar un grito de dolor.
-Eres muy afortunado, Señor del Kai -dice a la vez que te venda y te aplica Laumspur en la herida-. La herida ha sido limpia, no tardará en dejar de sangrar.
Pierdes 4 puntos de RESISTENCIA. Sin embargo, la rapidez y la habilidad del soldado te han salvado de una posible infección. Con sumo cuidado, los soldados os transportan a ti y al Capitán D'Val al interior del torreón.
