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La luz que proyecta tu espada inunda al terrorífico ser. Una mirada de terror le surca el espantoso rostro. El ser se proyecta hacia arriba a gran velocidad para evitar tu mortífero mandoble. Te preparas para descargar otro de tus tremendos golpes, pero no llegas a hacerlo. Tu silencioso atacante ha escapado por una fisura del techo.
Envainas tu espada y te preparas para seguir adelante. Descubres un pórtico situado en la pared de la bóveda, que da a un corredor estrecho.
Si decides seguir por el corredor, pasa al 235.
Si optas por salir de la bóveda para intentar entrar en el templo por la puerta de la cripta que custodian los dos guardianes, pasa al 183.
