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Pronto descubres un pozo minero parcialmente oculto; desciende verticalmente por la ladera. En cuanto tus hombres despejan las hierbas que taponaban la entrada, te percatas de que en una de las paredes hay fijada una escalera. Crees estar seguro de que se trata de una escapatoria de las minas de Maaken, pues no en vano las minas recorren interminablemente las entrañas de esta cordillera. Si al menos pudieras dar con uno de los túneles principales, quizás llegarías hasta el mismísimo Ruanon. Te inclinas sobre el pozo y escrutas la oscuridad. Te llega tal hedor de humedad y podredumbre que decides enviar al menos pesado de tus hombres para comprobar si la escalera es segura. Todo parece en orden, pues pronto llega a la entrada de un túnel situada allá abajo y os grita para que lo sigáis.
El túnel desemboca en una cámara de planta oval, totalmente cubierta de grietas, cuyo suelo está humedecido por un extraño líquido sedoso.
Si posees la disciplina de Afinidad Animal, pasa al 41.
Si no tienes esta habilidad, debes buscar una salida de la cámara. Pasa al 276.
