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Con la primera luz del amanecer te dispones a entrar en el valle. El camino aparece envuelto en una densa neblina; inmediatamente, el bosque de Ruanon se cierra a ambos lados; a vuestro alrededor crece una inextricable maraña de troncos color gris verdoso, de todas las formas y tamaños. Después de avanzar durante escasos minutos encontráis los restos de un carromato quemado en la cuenta. Detrás de él, un camino más estrecho se adentra por el bosque en dirección a las colinas situadas al este.
Si decides examinar el carromato abandonado, pasa al 38.
Si optas por no perder el tiempo en el carromato y seguir adelante por el camino, pasa al 175.
Si decides investigar en el caminillo que conduce a las colinas que hay al este, pasa al 293.
