El Abismo Maldito

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En el mismo instante en que alcanzas la cima del otero te encuentras con una espantosa visión. Multitud de cuerpos, de hombres y caballos, yacen esparcidos por toda la explanada que se abre al otro lado del otero; los huesos aparecen pelados por la acción de los cuervos carroñeros. Oyes a tus espaldas las horrorizadas exclamaciones de tus hombres, que han reconocido la armadura y los andrajos de los uniformes que todavía llevan los esqueletos: la caballería de la Guardia del Rey de Sommerlund. Deben de haber muerto en batalla, pues entre ellos se ven también los cadáveres de algunos guerreros bandidos. Cuarenta valientes soldados, es decir, casi la mitad de los que partieron de Holmgard hace ya casi un mes, yacen ante ti; con el corazón entristecido, tus hombres se disponen a cumplir la triste tarea de dar sepultura a los compañeros.

Al alejarte cabalgando de este valle de la muerte, algo te consuela: la certeza de que el Capitán D'Val no estaba entre los que habéis enterrado.

[ilustración]

Pasa al 120.

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