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A los dos guardias tu ataque les pilla completamente desprevenidos. No han llegado a desenvainar cuando tus hombres los alcanzan y los derriban.
-¿Acabamos con ellos, señor? -pregunta uno de tus exploradores, con la punta de la espada sobre el cuello de uno de los guardianes.
-No -respondes-. Atadlos. Probablemente aún nos serán de alguna utilidad.
Si decides registrarlos, pasa al 268.
Si prefieres interrogarlos, pasa al 76.
