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Desde todos los puntos de la linde del bosque emergen grupos de bandidos azuzados por sus sargentos, inquietos ante la posibilidad de que escapes. Esto te espolea, aceleras el paso y cubres los primeros cien metros con facilidad. En ese momento las flechas empiezan a silbar a tu alrededor. Te agazapas y echas a correr en zig-zag para dificultar la diana de los arqueros; poco a poco las flechas van reduciéndose en cantidad. Sonríes ante sus inútiles esfuerzos por detenerte, pero tu seguridad peligra debido a una jauría de dogos de guerra que han soltado desde el bosque que tienes a la derecha; todos ellos están sedientos de sangre. Te hallas a menos de quinientos metros de Ruanon, pero los perros se acercan.
Si decides acelerar el paso e intentar ganarles la carrera, pasa al 225.
Si optas por hacer un alto para enfrentarte con ellos, pasa al 36.
