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Tus hombres echan la puerta abajo y entran con las espadas en alto. Escuchas una voz apagada y en seguida aparece en la puerta uno de tus hombres.
-No hay peligro, señor -dice, y se hace a un lado para dejarte entrar.

Tus hombres echan la puerta abajo y entran con las espadas en alto. Escuchas una voz apagada y en seguida aparece en la puerta uno de tus hombres.
-No hay peligro, señor -dice, y se hace a un lado para dejarte entrar.
Copyright del texto © 1985 Joe Dever.
Copyright de las ilustraciones © 1985 Gary Chalk.