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Aún no es mediodía cuando te ves forzado a hacer un alto. Has llegado a las estribaciones de una cordillera, desde donde el camino desciende prolongada y abruptamente hacia un ancho puente de piedra. Se trata del puente de Ruanon: reconoces el recio y ennegrecido maderamen bajo el cual discurren las oscuras aguas del río Xane. Al otro lado del puente descubres las renegridas ruinas de una posada que ha sido pasto de las llamas, así como el inconfundible perfil de los guerreros bandidos. A la entrada del puente se ve un cartel que señala al sur y dice
Sabes que tratar de cruzar por el puente sería suicida: todos los jinetes enemigos llevan potentes arcos.
Si decides intentar cruzar el río corriente arriba, hacia el oeste, pasa al 113.
Si decides intentar cruzar el río corriente abajo, hacia el este, pasa al 252.
