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Sigues al Capitán D'Val, que desciende a toda velocidad los anchos escalones del torreón y sale a la barricada. Un ruido parecido al trueno se oye a lo lejos. Sobre la llanura empiezan a aparecer jinetes armados que llegan desde todas partes. Van agrupándose en batallones, preparándose para la batalla. Por entre ellos se forman columnas de soldados a pie vestidos con brillantes armaduras escarlata; empujan delante de ellos, como si fueran ganado, a una fila de gentes atemorizadas.
-¡Son ruaneses! -grita D'Val, que contempla toda esta operación cubriéndose los ojos con la mano para protegerse de la luz del sol-. ¡Ese canalla de Barraka va a utilizarlos como escudo!
A tu alrededor, los valientes hombres de D'Val han sacado los arcos y esperan la señal del Capitán para disparar. Pero no se atreve a dar la orden. De repente, una gigantesca catapulta proyecta una enorme roca negra que vuela por los aires directamente hacia la barricada. Ves, horrorizado, que revienta despidiendo llamas y desintegrándose, al tiempo que arroja una lluvia de aceite hirviendo. Los soldados no pueden esquivar semejante diluvio; muchos de ellos resultan gravemente quemados antes incluso de que las llamas se extingan. Un grito de batalla resuena entre las filas del enemigo: la señal de ataque. Los ruaneses son violentamente apartados a un extremo y pisoteados por la carrera de los jinetes, que se abalanzan contra la barricada.
El aceite hirviendo ha diezmado y diseminado a los hombres de D'Val, con lo que la barricada permanece indefensa. Oyes tu nombre, pronunciado por D'Val. Su capa y su túnica están en llamas, y grita pidiendo ayuda.
Si has alcanzado el nivel de entrenamiento de Guerrero (es decir, si posees 8 disciplinas del Kai), pasa al 255.
Si quieres ayudar al Capitán, pasa al 5.
Si prefieres reunir a los defensores antes de que el enemigo alcance la barricada, pasa al 86.

