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Los cadáveres de tus enemigos yacen apilados a tus pies. Saltas del parapeto y echas a correr hacia la puerta de piedra, que sigue abierta, pues estás ansioso por abandonar el puentecillo antes de que se descubra semejante carnicería. Pasadas las puertas de piedra hay una rampa que desciende hacia un túnel situado en la pared oeste.
