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Interrumpe tu descanso el grito de alarma del vigía nocturno.
-¡Despertad! ¡Despertad! ¡Nos atacan!
Todos tus hombres se ponen inmediatamente en pie y, en medio de una copiosa lluvia, contemplan las sombrías siluetas de unos jinetes que cercan las ruinas del templo. De repente, una flecha silba en la oscuridad. Tu vigía lanza un doloroso grito y cae sobre sus rodillas.
-¡Formad un círculo! -gritas-. ¡Manteneos a cubierto!
Tus exploradores echan manos de las armas y los escudos y se agazapan contra las húmedas paredes del templo, su único refugio. El ruido que hacen las botas forradas de metal de los asaltantes te alarman y giras en redondo. Una docena de guerreros vestidos con armaduras de color rojo intenso se adentran por entre los derruidos pilares. Dos exploradores les salen al paso para frenar su avance, pero caen ante un mandoble del guerrero que abre la marcha. Entonces el guerrero te ve y acelera el paso. Su ensangrentada espada se eleva para golpear de nuevo. No puedes rehuir el combate cuerpo a cuerpo; debes luchar a muerte con él.
Guerrero Bandido: DESTREZA EN EL COMBATE 17 RESISTENCIA 26
Si vences, pasa al 312.
