222
En el afelpado interior del carromato, a la luz de las velas, descubres al actor, cobardemente agazapado bajo una manta en la esquina más alejada. Apartas la manta de un golpe y le exiges que te explique cómo ha llegado la espada a sus manos.
-La... la compré en Eshnar -tartamudea, prácticamente petrificado, con los ojos como platos a causa del miedo-. Se la compré al propietario de una taberna llamada El Pico y la Pala.
Agarra la espada por la hoja y te la ofrece.
-Si es tu espada la que he comprado, créeme que lo siento, de veras. Ten, por favor.
La coges por la empuñadura de bronce y la examinas con cuidado. No cabe la menor duda: es una espada de la caballería de Sommerlund; pero al leer la inscripción de la empuñadura te da un vuelco al corazón: «Capitán Remir D'Val. Regimiento de la Guardia del Rey».
Si decides conservar la espada, anótala como Arma en tu Carta de Acción. 11
