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Te cuesta aproximadamente media hora recobrarte por completo de la dura prueba que has pasado y hacerte una idea del lugar en que te encuentras. Se trata de un montón de escombros que surge de las oscuras y heladas aguas del río subterráneo. A menos de veinte metros de la cima hay una tenue luz que ilumina la boca de un túnel. Decides verlo más de cerca. Pronto descubres que el ascenso es largo, lento y trabajoso, y tras una hora de continuo esfuerzo consigues llegar a la entrada. El túnel está desierto, con la excepción de una vagoneta estacionada allí cerca.
Si decides examinar la vagoneta, pasa al 167.
Si optas por no hacerle caso y comenzar a trepar por el escarpado túnel, pasa al 185.
