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Sientes en pleno rostro una corriente de aire frío húmedo y malsano mientras sigues avanzando por el túnel. Los muros resplandecen debido al mineral acumulado en ellos, que refleja la luz de tu antorcha proyectando diversidad de colores. La fatiga, unida a la distracción que te producen las lucecillas, te hace olvidar los hongos sobre los que pisas. Una nubecilla de esporas de color rosa se eleva a tus pies y alcanza tu boca, amenazando asfixiarte a menos que actúes a toda velocidad.
Si decides echar a correr por el túnel para evitar las esporas, pasa al 46.
Si optas por volver sobre tus pasos hasta la cámara para tomar allí el túnel que sigue hacia el sur, pasa al 117.
