197
Dejas caer una piedra para atraer a los guardianes. ¡Funciona! Al punto oyes sus pasos, acercándose. Atacáis. Los guardias apenas tienen tiempo de suspirar: tus hombres surgen de la oscuridad y los apresan. Una vez desarmados, les atan las manos y los conducen hacia la cámara iluminada.
Si decides registrarlos, pasa al 268.
Si prefieres interrogarlos, pasa al 76.
Si por el contrario optas por abandonarlos y seguir tu camino, pasa al 64.
