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El resplandor de un relámpago rasga el tormentoso cielo, iluminando así a los bandidos que hay agazapados en el establo. Agachado en el alféizar de la ventana, haces una señal a tus hombres para que estén preparados. Te dejas caer sobre el tejado y descubres con terror que la cubierta de ramas y barro es demasiado delgada y se astilla bajo tu peso; caes sobre una pila de heno. Afortunadamente no sufres ni un rasguño y te pones inmediatamente en pie, pero te encuentras con un bandido a escasos centímetros de la nariz; tiene el arma elevada y se dispone a abatirla sobre ti.
Guerrero Bandido: DESTREZA EN EL COMBATE 16 RESISTENCIA 23
No puedes eludir el combate.
Si vences, pasa al 217.
