El Abismo Maldito

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Muchos más guerreros enemigos consiguen franquear la ruinosa barricada y avanzar hacia ti. Arrojas el arco y echas a correr en dirección a un gran barril de agua custodiado por un fornido sargento de Sommerlund. Alrededor del barril el suelo está tapizado de cadáveres de enemigos.

[ilustración]

-¡Dispara contra el jefe! -le gritas a la vez que señalas al oficial enemigo. El sargento apunta y dispara su arco con un solo y preciso movimiento. La flecha surca el aire cubierto de humaredas y atraviesa la coraza del jefe enemigo. Lentamente, sus crueles ojos parpadean y se cierran. Cae de la silla de montar con la flecha profundamente alojada en el corazón.

Pasa al 148.

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