El Abismo Maldito

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Por todas partes el enemigo se bate desordenadamente en retirada, acompañado por los cuernos de combate de los bandidos, que exhortan a los derrotados guerreros a huir como sea del campo de batalla. Un D'Val lleno de júbilo emerge de entre la humareda, con los ojos brillantes como si fueran joyas bajo el visor del casco cubierto de polvo y sudor.

-¡Hemos vencido, Lobo Solitario! ¡Hemos derrotado al enemigo!

A tu alrededor, los hombres del Capitán se afanan en la reconstrucción de la barricada y en auxiliar a los compañeros heridos. Te entristece ver a muchos guerreros de Sommerlund que yacen sin vida sobre el campo de batalla, pero te anima el comprobar que son pocos comparados con las bajas que ha sufrido el enemigo.

El Capitán te acompaña al torreón, donde los expertos limpian y curan tus heridas con Laumspur. Estas hierbas te devuelven 6 puntos de RESISTENCIA.

-Hemos batido al enemigo, pero mucho me temo que no es mas que un triunfo temporal -dice el Capitán con el rostro ensombrecido-. Hemos de detener a tiempo el sacrificio de la hija del Barón de Vanalund si de verdad queremos evitar la catástrofe, pues nuestras fuerzas de nada nos servirán contra un adversario recién salido de la tumba.

Las poéticas palabras de la profecía vuelven a tu cabeza y un escalofrío te recorre la espina dorsal al darte cuenta de todo lo que tienes aún por delante. Dentro de tres días, cuando haya luna llena, Barraka sacrificará a la hija del Barón sobre el derruido altar de Maaken: un sacrificio que desatará la ira de los muertos del precipicio de Maaken, el abismo maldito. Sabes que tu deber es impedir este sacrificio a cualquier precio.

Pasa al 12.

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