El Abismo Maldito

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A duras penas, trabajosamente, te abres camino por las frondosas colina. Tienes la garganta seca y el corazón te late con tal fuerza que se diría que va a salírsete del pecho; sin embargo, no te atreves a aflojar el paso. Transcurren cuatro horas antes de que consigas tener la seguridad de haber despistado a tus enemigos.

Ya atardece cuando por casualidad descubres un valle de empinadas laderas; en él se abre el acceso a un túnel minero. Durante cientos de años, el mineral de la cordillera de Maaken ha sido la bendición y la ruina de todos los que se internaron por esta zona en busca de fortuna: hombres que han encontrado riquezas mayores que las que jamás soñaran, pero hombres también que han perecido sin dejar rastro en esta maraña de sombríos túneles.

Examinas la boca de la mina. Sabes que si consiguieras encontrar uno de los pasadizos principales podrías ir a dar al mismísimo pueblo de Ruanon. A la entrada descubres un embalaje que contiene seis Antorchas y una Caja de Yescas. El interior de la mina es oscuro como boca de lobo; te harán falta las Antorchas para iluminarte. Puedes llevarte todas las que quieras, pero en tanto que cuentan como Objetos de la Mochila tendrás que hacer los cambios necesarios en tu Carta de Acción.

Entras a las minas, pasando al 315.

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