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En cuanto se desploma a tus pies avanza hacia vosotros otra hilera de enemigos. Tus hombres son valientes y diestros, pero los enemigos son demasiados. No podríais hacerles frente por un tiempo indefinido.
-¡A la mina! -gritas en el momento en que el enemigo se reagrupa para volver a la carga. Solamente cuatro de los tuyos te acompañan al interior de lamina; los demás yacen sin vida bajo sus escudos.
